Fragilidad

A lo largo de la vida nos damos cuenta de que no somos capaces de todo. Podemos fracasar, nos pueden herir, hay sorpresas que nos descolocan, sufrimos La limitación, el dolor y fragilidad nos abren a la inteligencia espiritual.

Hay situaciones “límite” que se hacen presentes en nuestra vida queramos o no: la enfermedad, el fracaso, la debilidad, la culpa, estar en manos de circunstancias, el desánimo, la muerte… La repetición de estas experiencias nos hace comprender por fin que somos vulnerables, frágiles, necesitados. Podemos reaccionar ante ellas con desesperación pero pueden ser el mejor regalo de nuestra historia personal: pueden abrirnos a la confianza, a la liberación de nuestra propia imagen, a replantear valores y el sentido de la vida, a cimentar nuestro ser no en nosotros mismos sino en algo o alguien diferente que nos acompaña y sostiene cuando no podemos sostenernos.