Contemplación

Cuando uno contempla atentamente la realidad se sorprende de las cosas que hay en ella, es capáz de disfrutar de cada pequeña cosa y se formula cuestiones últimas. Contemplar no es solo mirar, observar y sentir, es ser receptivo a la realidad, ensanchar al máximo los poros de la sensibilidad para captar el latido de la realidad exterior, para conectar con ella. Requiere distancia, lentitud y desasimiento, no busca nada, es dejar que lo que sucede me toque, conectar con ello. Contemplar la belleza, la armonía de las cosas: una obra de arte, un rostro, una melodía, un paisaje, un sabor, pequeñas cosas… con admiración abre a lo profundo y misterioso de la vida.